Ley contra el maltrato animal

En Francia, el Gobierno ha aprovechado la aprobación de la Ley contra el maltrato animal para instaurar un certificado de sensibilización para los futuros propietarios de animales. Su objetivo es recordarles las obligaciones de su cuidado, de la vacunación y los costes que representa la tenencia de un animal, y destaca el gasto en alimentos y en veterinarios.

Este certificado es obligatorio. Recoge los compromisos a tener en cuenta antes de hacerse cargo de un animal, y se puede firmar tanto en un refugio como en un veterinario o en una tienda de animales de compañía.

Además, el país galo ha endurecido las sanciones en cuanto al maltrato animal. Por ejemplo, ahora a un maltratador le pueden caer tres años de cárcel y una multa de 45.000 euros por la muerte del animal. Incluso, en caso de condena, se le puede prohibir convivir con ningún otro animal.

La nueva norma con la que se han dotado los franceses para mitigar el sufrimiento de los animales de compañía va mucho más allá: a partir del 2024 la venta de perros y gatos estará prohibida en las tiendas de animales. Quedará reservada a la adopción en los refugios de las protectoras o a la compra en centros de cría debidamente registrados.
Aunque todavía queda mucho trabajo por hacer para que un animal deje de ser considerado un objeto, desde un punto de vista legal existe una clara tendencia hacia la equiparación de los animales como sujetos de derecho. Lo que nos aleja del antropocentrismo imperante, que, además de los animales, también amenaza a los ecosistemas.

En Andorra, nuestro Gobierno ha aprovechado la aprobación del proyecto de ley de modificación del Cos de Banders (guardas del medio natural) para instaurar una formación obligatoria que los propietarios de perros peligrosos deberán superar para acreditar sus capacidades para hacerse cargo de su animal.

Una diferencia entre ambas medidas, la andorrana y la francesa, es que la primera antepone la seguridad de las personas. En cambio, la segunda quiere proteger a los animales de la peligrosidad de algunos humanos.


Finalmente, en Francia el peso político de las protectoras de animales y de las asociaciones de caza está equilibrado. Aquí no . Una vez vistos los conflictos que aparecen en la prensa de forma regular, sería preferible buscar el mismo equilibrio francés, ya que los animales también son importantes. Y también que se hablara más, y a fondo, en el Consell General.

DR

Esta es la versión en castellano del articulo original en catalán publicado en el Diari d’Andorra