Solamente con cita previa

A partir de ahora, pedir cita previa será una constante en nuestras vidas. Hasta no hace mucho sólo estábamos acostumbrados a hacerlo en nuestras interacciones con los profesionales liberales, con los consultorios médicos o para ir a disfrutar en las mesas de los restaurantes de renombre. Cómo ha cambiado todo!

Los trámites tienen cola

Por eso sorprende ver a veces colas en la calle frente aquellos lugares a los que antes de la pandemia se podía ir sin pedir cita. Hablamos de la atención al público de servicios como Tràmits o la CASS (Seguridad Social). Pese a indicarlo en todas partes, todavía hay personas que se plantan en la puerta de un edificio administrativo sin cita previa. Algunos, pocos, cuando les explican que tendrán que esperar, montan un escándalo diciendo que por qué tienen que pedir cita previa, tratándose de un servicio público, y que yo le pago el sueldo, y tal y tal. Paciencia!

La cita previa dicen que tiene más ventajas que inconvenientes. Por ejemplo, que hace que los ciudadanos sean más ordenados. Ahora se deben prever los trámites, organizarse la agenda y ser metódico en todo lo que se hace. Quizá dentro de un tiempo, la ordenación será un valor al alza en nuestra sociedad. Además, el hecho de tener una cita previa da la certeza de ser atendido en un tiempo razonable, tanto a particulares como a empresas. Lo cual debería aumentar la productividad y la eficiencia, tanto del ciudadano como de la administración.

La gestión de los datos ciudadanos

Ahora bien, no hay que olvidar la importancia que tienen los datos recogidos durante todo el proceso. A medida que se van acumulando, estos datos deberían permitir planificar en detalle los recursos humanos y materiales necesarios para mejorar la atención al público. Además, teniendo en cuenta que pedir cita implica ceder unos datos personales -nombre, teléfono y correo electrónico-, que son una valiosa fuente de información, debería servir para acelerar el paso hacia la administración digital. Sobre todo, para reducir a la mínima expresión la necesidad de solicitar un trámite de forma presencial. Vista la dinámica económica y social de la nueva era de la información, comienza a ser un anacronismo que hacer ciertos trámites en persona.

Por ello, es necesario regular el sistema de cita previa para evitar algunas de las disfunciones detectadas. Por ejemplo, si entre la solicitud y la recogida de la carta amarilla (permiso de circulación) de un vehículo se debe esperar una semana, el ciudadano no podrá conducir fuera de Andorra sin arriesgarse a recibir una multa de tráfico. Sería mejor, pues, establecer una ventanilla única donde poder recoger los papeles una vez tramitados. Sin cita previa, claro.

Esta es la versión en castellano del articulo original publicado en el Diari d’Andorra