Solo buscamos el entretenimiento

Vivimos una época de confinamiento en la que el ritmo cotidiano es el de la vida monástica – ora et labora. Quizá por ello, además de procurar el sustento, solo buscamos el entretenimiento. Por otra parte, hay ocasiones en que la simple sugerencia de una persona puede provocar un nuevo artículo. En efecto, alguien que conozco hizo mención de las “Pensées” de Blaise Pascal (1670); concretamente de la 139, “Divertissement“. Recomiendo su lectura. Es una reflexión admirable, además de una lección de vida muy actual.

LesPenséesde Pascal

Según Pascal, toda la infelicidad de los hombres proviene de una sola cosa, que es no saber permanecer tranquilamente en una habitación, disfrutando de la situación.

Esta reflexión explica muchos de los comportamientos que hoy en día vemos a nuestro alrededor. Son aquellos que van desde los que contribuyen a extender la infección, hasta la necesidad obsesiva de desnudarse en las redes sociales. Por lo tanto, aquellos que anhelen vivir de forma saludable, mejor será que aprendan a disfrutar de su hogar, y salir sólo para abastecerse de lo necesario para vivir.

El “hygge”

De ello los daneses han hecho un todo un arte, llamado “hygge” (pronunciar “hugga”). Se trata de crear un ambiente cálido dentro de la vivienda. Un entorno que favorezca el bienestar, la reflexión y la autoestima.

Ruido y alboroto

Volviendo al filósofo francés, parece claro que la razón de nuestra infelicidad es el hecho de estar siempre buscando el entretenimiento. Porque nos cuesta aceptarnos y ser uno mismo. Más aún el reconocer y aceptar las propias debilidades. Además, no somos conscientes que un día moriremos. Por ello, la gente, desesperada, busca el consuelo en el ruido y el alboroto.Es decir, en el fondo nuestras vidas son tan miserables que, cuando pensamos en ello, nada nos puede consolar. Por lo tanto, elegimos no pensar en ello. De modo que buscamos la satisfacción inmediata, la diversión constante y la distracción. Es decir, realizando actividades inútiles y fútiles, para alcanzar la gloria de la popularidad o un montón de bienes materiales. Todo vale para escapar de nuestra condición de simples humanos, ya que nos cuesta, y mucho, vivir con uno mismo. O sea, estar en paz con quienes somos de verdad.

El “showbusiness”

Siguiendo la línea de Pascal, este sería el motivo por el que tiene tanto éxito la industria del entretenimiento; también lo sería el de la búsqueda de la gloria digital o profesional. No porque este revuelo nos aporte recompensas materiales o morales, sino porque nos distrae de pensar en nosotros, y al mismo tiempo nos divierte.
Por eso nos gusta tanto el ruido y la velocidad. Porque si nos damos tiempo para pensar, nos desanimamos. Ese es el motivo de que se nos condene a penas de prisión: no sabemos disfrutar del placer de la soledad.

Esta es la versión en castellano del articulo original publicado en el Diari d’Andorra

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