Ser de aquí o vivir aquí

Mujer contemplando el paisaje de montaña frente a un lago

Ser de aquí o vivir aquí, esa es la cuestión.

Los inicios del turismo rural

Hace ya bastantes años, al inaugurarse las primeras casas rurales en Cataluña,- masías adaptadas como establecimientos de agroturismo- , sorprendía ver cuáles eran las condiciones requeridas por el gobierno de la Generalitat a los campesinos propietarios para poder abrirlas.

Mejoras y reformas de las masías catalanas

Se pedía a la familia “pagesa” que las dotaran de más comodidades que las que ellos mismos tenían. Había que poner calefacción en las habitaciones, hacer cuartos de baño, etc, etc.

En un principio la finalidad última de esta nueva forma de alojamiento turístico era que los turistas pudieran conocer las tareas y actividades propias de una explotación agraria. Asimismo, debían aportar los propietarios unos recursos económicos extra.

Además, para abrir un establecimiento de agroturismo había que ser campesino profesional y obtener rentas agrarias, ganaderas o forestales.

La competencia urbanita

En la actualidad, cualquier urbanita puede adquirir una casa en el Pirineu catalan y ofrecer servicios de alojamiento y restauración “de pagès”. Y no pasa nada. Los agricultores de toda la vida ven como se van abriendo establecimientos con todas las comodidades urbanas que ofrecen una pseudorrealidad campesina. Esto les priva de unos ingresos extras que les permitirían garantizar el mantenimiento de sus actividades agrarias y ganaderas tradicionales. De tal manera que se podría mantener una población estable en sus pueblos. Por ello, el campo se va vaciando y el medio natural sufre las consecuencias.

Naturaleza enlatada

Estamos contemplando, impasibles, como el mundo rural se convierte en un apéndice más de los parques de aventura. Constatamos el avance de una naturaleza maquillada para mayor disfrute de los visitantes provenientes de entornos urbanos. Nos preguntamos dónde queda la realidad, la rusticidad, el entorno agreste donde practicar la observación con detenimiento del mundo que nos rodea.

Rewilding

A este respecto, el ingeniero forestal Jordi Palau, en su libro sobre asalvajar espacios naturales baldíos, apunta al regreso de la humildad en los seres humanos, a tomar conciencia de que conviven en un mismo espacio con grandes predadores como el oso y el lobo, animales no domesticados mucho más fuertes que ellos. ¿Podría ser, pues, que tanta artificialidad en nuestras vidas – casas de labranza sin frío, montañas sin predadores, realidad virtual- fueran una de las causas de la pérdida de identidad andorrana, así como del desistimiento de llevar las riendas de nuestro destino comunitario? ¿Somos, la gente de Andorra, los nuevos agricultores que, buscando nuevas fuentes de ingresos, nos vemos abocados a dar más comodidades a los nuevos residentes que a los ya establecidos? ¿Los habitantes de Andorra somos de aquí o tan solo vivimos aquí? Son solo tres preguntas, las respuestas de las cuales, para ir bien, deberíamos empezar a compartir entre nosotros.

Esta es la versión en castellano del articulo original publicado en el Diari d’Andorra

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